Felicitaciones, colega. Te dieron la llave de la oficina con vista (o al menos, la silla más cómoda). Ahora sos el Director de Comunicación por primera vez en una empresa nueva, y tenés 100 días para demostrar que no sos un inútil con un título elegante.

Tu misión es triple: entender el bodrio interno, armar el área (si no existe), y no morirte en el intento. Si fracasás, tu currículum tendrá un bache que ni el photoshop te va a arreglar. Si triunfás, te ganaste el respeto… hasta la próxima crisis.

Acá va una posible hoja de ruta para que tu aterrizaje sea estratégico y no un simple salto al vacío.


La regla de oro: escuchar es más barato que hablar

Olvidate de lanzar comunicados rimbombantes apenas llegás. Tu primer gran entregable no es una campaña, es un diagnóstico honesto de dónde está parada la empresa.

Fase 1: los primeros 30 días (la auditoría silenciosa)

Tu rol es de antropólogo corporativo. No implementes nada, solo absorbé.

  1. El mapa del poder: Identificá a los stakeholders internos clave. No solo los del organigrama (el CEO, el CFO), sino los «dueños» de la información (el Gerente de Ventas, el Controller que sabe dónde está la guita, el tipo de Sistemas que te salva el Wi-Fi).
  2. La auditoría del desastre: Revisá los últimos tres errores de comunicación de la empresa (la crisis, el comunicado fallido, el posteo idiota). Esto te muestra dónde están las debilidades y qué procesos están rotos.
  3. La charla de café: Reunite (uno a uno) con los principales Gerentes. No preguntes qué quieren de vos. Preguntá: «¿Cuál es el mayor ruido o malentendido que te impide lograr tus objetivos?» Ahí está tu brief.

Fase 2: los días 31 a 60 (armando el área a tu medida)

Una vez que entendiste la neurosis de la empresa, es momento de construir.

  1. El equipo mínimo y estratégico: Si tenés que armar el área desde cero, priorizá. Necesitás a alguien que ejecute (un especialista en contenidos/redes) y a alguien que gestione (un analista de prensa/contactos). Nunca contrates a dos personas que hagan lo mismo. Evitá el barullo en el organigrama.
  2. El manual de crisis de bolsillo: Creá un protocolo de crisis de emergencia que quepa en una sola hoja. No un libro de 50 páginas. Quién habla, a quién se notifica primero y el mensaje clave. La simplicidad salva vidas corporativas.
  3. La puesta en común del storytelling: Sentá al directorio y a la gerencia y deciles: «A partir de hoy, nuestro mensaje clave es este.» Definí 3 o 4 pilares de comunicación y conseguí que todos firmen el pacto. Esto frena el desorden de que cada área hable lo que se le ocurre.

Fase 3: los días 61 a 100 (el primer golpe de timón)

Ahora sí, es hora de mostrar que llegaste para algo.

  1. La victoria rápida (el quick win): Identificá un problema pequeño pero visible que puedas solucionar en 30 días. Podría ser el relanzamiento del newsletter interno, o desactivar una queja recurrente de clientes en redes. La gente necesita ver que tu área resuelve, no solo que comunica.
  2. El mapa de riesgos a futuro: Presentale al CEO y a los directores tu «mapa de riesgos comunicacionales para los próximos 12 meses». No solo les mostrás que estás pensando a futuro, sino que justificás tu presupuesto para prevenir esos desastres.
  3. El reporte de valor: Tu reporte de 100 días no debe ser un conteo de gacetillas. Debe ser un resumen del diagnóstico inicial (el antes) y los primeros impactos estratégicos (el después). Demostrá que tu área ya está moviendo la aguja del negocio o de la reputación.

El desafío de ser Director de Comunicación es que sos el pararrayos de la empresa. Asumilo con cinismo, estrategia y siempre con la cabeza fría. La comunicación se dirige con la inteligencia, no con la pasión.