El 2025 se termina en una semana y dejó sus aprendizajes. Ideas que nos permiten encarar un mejor 2026. Aquí van algunas verdades que nos deja este año y que más nos vale llevar en la mochila:
1. La velocidad es una trampa. Pasamos el año corriendo hacia ninguna parte. El 2025 nos enseñó que quien más corre no siempre llega antes, sino que a menudo solo se agota primero. Trabajar bien no es ir tachando frenéticamente una lista de tareas infinita; es dar pasos concretos y firmes hacia los objetivos que vos mismo te fijaste. En 2026, la verdadera ventaja competitiva será la dirección de lo que hagas.
2. La atención es la nueva moneda de oro. Todo el mundo quiso un pedazo de nuestro cerebro. Si no aprendiste a decir «no», terminaste el año siendo un fantasma. Para 2026, la higiene digital es obligatoria: quita el visto azul de WhatsApp, silencia los grupos que no aportan y date de baja de los que sobran. Protege tu foco como si fuera lo último que te queda.
3. Los vínculos de cristal no sostienen nada. Necesitamos más familia y más amigos de verdad. Las nuevas generaciones viven en el Wh-wh-wh (WhatsApp, WhatsApp, WhatsApp); nosotros volvamos al Wa-Ca-Wha: primero caminar juntos (Walk), luego una llamada (Call) y, solo si no queda otra, el mensaje (WhatsApp). Prioricemos el cara a cara.
4. La IA es el espejo, no la respuesta. Nos obsesionamos con las máquinas olvidando que ellas solo devuelven lo que nosotros les damos. Si no tenés nada que decir, ninguna tecnología lo dirá por vos. Es vital volver a los libros, a la lectura profunda, a cultivar ese pensamiento propio que no nace de un algoritmo. Recuperá tu voz.
5. El cuerpo siempre pasa factura. Ignoramos el cansancio como si fuera un error del sistema, hasta que el sistema colapsó. El 2025 fue el año de los «burnouts» silenciosos. En 2026, el descanso no será un lujo, será un acto de resistencia. ¿Y si este año nos reservamos tiempo para volver a ponernos los pantalones cortos y volver al deporte? El cuerpo es el único lugar donde vas a vivir siempre.
6. La incertidumbre es el único hábitat natural. Esperar a que «todo se calme» para actuar fue el mayor error. Nada se va a calmar. La paz no es la ausencia de caos, sino la capacidad de navegar en él sin hundirse.
7. Mañana es una hipótesis. Parece un cliché, pero el 2025 nos recordó que los planes a cinco años son ciencia ficción. No vivimos ni un solo día en modo borrador; la vida se escribe en tinta desde el primer minuto. En 2026, vivamos con intención, siendo plenamente conscientes de lo que queremos construir. Empezá preguntándote qué querés, a dónde querés llegar en diciembre de 2026.
Por último, si ayuda, copiá este post y pegalo en un mail. Programa el envío (a vos mismo) para el 30 de marzo de 2026. Así, entonces aún tendrás 9 meses para hacer de 2026 un año mejor.