Rara vez pasa, pero cuando ocurre muchos no saben qué conviene hacer. Dimos una nota a un medio y lo que sale publicado no refleja nuestro pensamiento y no es exactamente lo que hablamos con el periodista. ¿Qué hacer?

O tal vez no tuvimos contacto con la prensa, pero un medio publica algo referido a nuestra empresa que no es cierto. Queremos que lo aclare porque nos perjudica. Algunos reaccionan inmediatamente y pretenden llamar al autor de la nota o escribirle al editor o reclamar una fe de erratas que rectifique la información. Pero a veces ese aparente remedio puede empeorar las cosas. ¿Entonces qué hacer?

Primero conviene comprender el contexto y los condicionamientos del trabajo periodístico para no juzgar de manera equivocada. Muy posiblemente no exista una intención de dañarnos detrás de ese error. Los medios no tienen ni el espacio ni el tiempo para contar “toda la verdad”, y los periodistas y editores eligen entonces lo que creen más importante. Bajo presión, con poco tiempo, y con poco conocimiento de tu negocio, es posible que puedan aparecer errores.

La reacción que tengamos tendrá una gran importancia a largo plazo en nuestra relación con el periodista y con el medio. Pedir una corrección es una espada de doble filo: se publica la corrección, pero también es cierto que el error se lee una sola vez y se olvida, y al publicar una rectificación hacemos que el error se lea dos veces…

A continuación algunos consejos en orden de menor a mayor, según sea la seriedad del error publicado:

  1. Distinguir los errores fácticos de lo que a nosotros no nos gusta de la nota. A veces no nos conforma el espacio que dedicaron a la nota, el título o las citas. ¿Pero son ciertas? Una vez que tengamos la lista de los errores fácticos, evaluemos si vale la pena reclamar al medio o si podemos dejarlo pasar.
  1. En la mayoría de los casos, podemos dejarlo pasar: A veces se trata de errores que no significan nada para el gran público, y que los entendidos reconocerán por sí solos que se trata de un error: un apellido mal escrito un nombre de pila que no es el nuestro, etc.
  1. A veces conviene pedir la corrección sólo en el formato digital, para el archivo: De este modo nos aseguramos que no se arrastrará el error en futuras coberturas sobre nuestra organización. Google suele traer al presente las noticias del pasado y el mismo u otro medio podría replicar el error.
  1. Pocas veces se justifica una carta de lectores: sólo si se trata de asuntos legales o regulatorios. Aunque en estos casos se estila también la publicación de solicitadas.
  1. Rara vez será necesario pedir al medio que publique una rectificación: por ejemplo si se publicó información equivocada sobre temas financieros que pueden afectar el valor de las acciones de la compañía.
  1. En ningún caso es aceptable llamar al medio competidor para que cubra la “verdadera historia”: esto vale también para la radio y la TV. Ningún periodista ético se prestará a esa suerte de venganza contra colegas.
  1. Si el error es crítico conviene publicar la información correcta en el sitio web de la compañía: vale recordar que se trata de una espada de doble filo, ya que muchos se enterarán del asunto por la rectificación.
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