Un viejo axioma de la comunicación señala que negar un marco narrativo, lo único que genera es el fortalecimiento de ese marco. El clásico ejemplo es el título de la obra insignia de George Lakoff: “No pienses en un elefante”. Es la ley de gravedad de la comunicación.

Si un Presidente, por ejemplo, dice tajantemente “no voy a renunciar”, es posible que la población comience a preguntarse si el Presidente va a renunciar. Así funciona.

El enmarcado del lenguaje en una estructura narrativa genera una ayuda determinante para activar estructuras mentales inconscientes que motivan los comportamientos. Ello ocurre sin prestar atención a la racionalidad de los intereses que se traen como bagaje cultural y social, o a los datos de la realidad.

penacarrio

En estos días, una dirigente política y aliada al Gobierno dijo que el actual gobierno comunica mal. En pocas horas, el Jefe de Gabinete le respondió por medio de una extensa publicación en su perfil de Facebook argumentando que la actual administración en realidad comunica bien. Esa respuesta funcionó como el axioma de Lakoff (“no pienses en un elefante”) y al día siguiente siete medios de comunicación publicaron notas de opinión criticando el modo de comunicar del gobierno.

Así el Jefe de Gabinete hizo las veces del bombero que queriendo apagar un incipiente fuego, creó un incendio.

En conclusión, siempre conviene preguntarse si vale la pena participar o no de un debate, responder o no a una crítica. Muchos se enteraron de las críticas de aquella dirigente a la comunicación oficial recién a partir de la respuesta de un gobierno que ¿comunica bien?

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